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Música, moda y espectaculos

Osvaldo Pugliese: el protector de los músicos

28/07/2025


  El legado musical de Osvaldo Pugliese es inmenso y multifacético. Se destacó por ser un renovador del tango al crear un estilo propio caracterizado por su propia energía y ritmo. Composiciones como La Yumba, Recuerdo, Negracha y Malandraca, son clásicos del género y siguen resonando en las nuevas generaciones. Además de sus propias obras, grabó más de 600 piezas de otros autores, enriqueciendo el repertorio tanguero.

“Nunca me considero un artista, sino un laburante de la música. Y un laburante bastante cómodo, porque trabajar, trabajan los de las fábricas, el puerto. Siempre me sentí uno más”

 

  Osvaldo Pedro Pugliese nació el 2 de diciembre de 1905 en el barrio porteño de Villa Crespo, dentro de una familia de músicos. El padre, Adolfo, alternaba su trabajo como obrero del calzado con su pasión musical: tocaba la flauta en conjuntos barriales, y dos de sus hermanos mayores también se dedicaban a la música.

  El padre le regaló un violín al pequeño Osvaldo y lo inscribió en el Conservatorio Odeón, también en Villa Crespo. Sin embargo, allí descubrió el instrumento que lo apasionó durante toda su vida: el piano. Estudió con grandes maestros, como Vicente Scaramuzza y Pedro Rubione.

  A los quince años formó parte de un trío musical junto con el bandoneonista Domingo Faillac y el violinista Alfredo Ferrito. En el bar “Café de la chancha” --conocido con ese nombre probablemente por su falta de higiene-- debutó a puro tango, con aquellos dos maestros. Luego, lo hizo participando con otro conjunto, en la que se encontraba Francisca Bernardo, la primera bandoneonista de la Argentina, más conocida como “Paquita” o “la flor de Villa Crespo”.

  Pugliese fue integrando grupos musicales hasta que en la década del treinta formó su propia orquesta con el violinista Elvino Vardaro. En el Café nacional realizaron su primera presentación, con la que ganaron gran repercusión. Con aquella fama incipiente, lograron llevar adelante la primera gira por el país. No todo resultó como esperaban: la gira demandó más gastos que ganancias y tuvieron que empeñar algunos de sus instrumentos para poder volver a casa.

 

El protector de los músicos

 


  Se dice que durante un recital de Charly García se desencadenaron una serie de situaciones y problemas técnicos que retrasaron el comienzo del espectáculo. El sonido no funcionaba bien, hasta que alguien del equipo intentó hacer una prueba con un disco del maestro Pugliese. Todo empezó a mejorar y Charly dio su show. A partir de ahí, nació el mito de la buena suerte que traía invocar al músico.

  Oración a San Pugliese: "Protégenos de todo aquel que no escucha. Ampáranos de la mufa de los que insisten con la patita de pollo nacional. Ayúdanos a entrar en la armonía e ilumínanos para que no sea la desgracia la única acción cooperativa. Llévanos con tu misterio hacia una pasión que no parta los huesos y no nos deje en silencio mirando un bandoneón sobre una silla".

  El 25 de julio de 1995, a los 89 años, falleció en la Ciudad de Buenos Aires. Su hija Beba y su nieta Carla, también pianistas, continúan el legado de aquel grande de la música que, aún hoy, sigue más vigente que nunca.