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Análisis político

Análisis Crítico del Discurso de Javier Milei

09/04/2025


   Hace un par de semanas escuché a Tomás Rebord en su primer monólogo del 2025 hablando de los tres momentos claves para entender la mala (pésima) dirigencia de Javier Milei. La primera tenía que ver con el discurso que había dado en Davos, la segunda con la promocón de Livra y la tercera con la represión a los juilados. Me hizo gracia como sintetizó la primera: " En un foro mundial, Milei dice que el problema son los putos".  Mas allá del insulto, creo que es acertadísimo. El resumen no puede ser mas conveniente. Milei frente al mundo dedica un discurso largísimo a decir primicias básicas y lisas, con un nivel de brutalismo y absurdismo que, si bien muestra el avance de la derecha en el mundo, muestra la escencia de esa derecha.

 

   Hace unas semanas, también hice un análisis de ese discurso político del presidente Javier Milei, presentado en el Foro Económico Mundial el 23 de enero de 2025. La primera observación de este discurso es que me sorprende que la presentación inicial ante el mundo fuera una como la de Davos. Milei representa a una derecha emergente que avanza a nivel global, y, a pesar de que su dirigencia carece de un respaldo sólido en el ámbito internacional, no es nuevo que pueda decir las cosas que dijo en el foro. Sin embargo, me parece que ese discurso evidenció lo grande que le queda el puesto.

   Sabiendo que las ideologías son los principios que forman la base de una visión del mundo que tiene un grupo, existe una ideología en el discurso de nuestro actual presidente que deja ver los lineamientos de un pensamiento determinado; en particular, un pensamiento que tiene bases en el conservadurismo más que en el liberalismo. Sin embargo, el primer paso que se dará para llevar a cabo el análisis será el de realizar un esquema de opuestos para visualizar, entre otras cosas, las similitudes (si es que las hay) y
diferencias entre el llamado wokismo y el liberalismo, así como sus implicaciones en la política y la sociedad contemporánea. Esta estructura puede servir de marco para un análisis más profundo sobre cómo estas corrientes interactúan y se manifiestan en diferentes contextos.

Paradigma de los Opuestos: Wokismo vs. Liberalismo

   Partiendo de una definición básica, el Wokismo es un movimiento social y cultural que promueve la concienciación sobre las desigualdades y discriminaciones, enfatizando la diversidad, la inclusión y los derechos positivos. En verdad, el concepto “woke” viene de la misma palabra en inglés que significa “despertar”, tiene sus raíces en la cultura afroamericana de los EE.UU. en los años 60 y surge como una alerta a esta comunidad para mantenerse consciente ante las injusticias tanto sociales como raciales de la época. Significa estar atento a las estructuras de opresión. Este concepto, con el correr de los años, tomó otros significados. Los movimientos progresistas de hoy lo adoptan como una bandera de justicia social. Sin embargo, la neoderecha lo utiliza para referirse despectivamente a estos movimientos. Se asocia con regímenes que enfatizan políticas progresistas. Son ejemplo Suecia y Canadá con políticas de inclusión social, derechos LGBTQ+, y bienestar social amplio. Figuras como Donald Trump o Javier Milei lo asocian a una verdadera amenaza a los valores tradicionales. Según Butler, el auge del “woke” como
enemigo de la derecha avanza cada vez más (Butler, Judith. ¿Quién teme al género?, 2024) y no es la única que lo predice. Por el contrario, el Liberalismo se considera una filosofía política que defiende la libertad individual, los derechos negativos (vida, libertad, propiedad) y la limitación del poder del Estado. Aboga por la responsabilidad personal y la igualdad ante la ley. Esta corriente política e ideológica se encuentra más prevalente en regímenes
que valoran la autonomía individual y el libre mercado, como Estados Unidos, Suiza, y Australia.

   Ahora bien, el Foro Económico Mundial tiene la particularidad de promover frecuentemente agendas de sostenibilidad, diversidad e inclusión, potenciando el marco wokista en la economía global. El wokismo es frecuentemente impulsado por plataformas como el Foro Económico Mundial. Por el contrario, el Liberalismo está asociado con organizaciones que defienden el libre comercio y la autonomía económica, como la OMC y el FMI, destacando
la importancia de los mercados abiertos. Llama poderosamente la atención que un discurso como el de Milei llegue a entrar a este tipo de espacios.

Se sabe que el discurso de nuestro actual Presidente en Davos está fuertemente marcado por la polarización de dos ideologías: contrasta lo que llama despectivamente como wokismo (ellos) con las ideas “de libertad” (nosotros). En el grupo exógeno (ellos) se enfatizan a través de todo el discurso características negativas, mientras que en el grupo perteneciente a su ideología (endogrupo), existen elogios como “querido amigo/a”, “maravilloso”, “feroz dama”. Como dice Van Dijk: “la manera en que son descritos los actores en los discursos también depende de nuestra ideología”. Ciertamente, aunque este discurso ha generado indignación en algunos sectores, sobre todo progresistas, los dichos del presidente y sus conceptos ayudan a sostener la
pertenencia a un grupo social determinado, o más bien, a un grupo ideológico determinado que se percibe dentro de una identidad social determinada. A su vez, la polarización ideológica que maneja tiene que ver con estrategias discursivas como la autopresentaciónpositiva de las ideas neoliberales junto con una presentación negativa de los otros que representan el “virus mental de la ideología woke”.
   En primer lugar, Milei se presenta como un Presidente que no proviene de la política, es un Presidente apartidario o apolítico. Esto, más que deberse a un desencanto hacia la política tradicional, ayuda a reforzar un discurso que se condice con la creación de un nuevo partido político como la Libertad Avanza. Lo que quiere decir aquí Milei no es que es apolítico, sino que usa este lugar para diferenciarse en el panorama electoral como lo nuevo, lo diferente: hay una especie de promesa en esta propuesta y es la promesa de un mandato enfocado en soluciones prácticas. También, boca de personas con su ideología, venir de la política es igual a venir de un terreno sumamente corrupto. De igual manera, Milei se presenta como una especie de héroe de la posmodernidad cuando asume un rol de luchador, un luchador que se presenta como un héroe mesianico que pelea con monstruos mitológicos de muchas cabezas. Estas cabezas, que son cabezas “de una misma criatura” (el progresismo), son las
luchas que el progresismo fue incluyendo a lo largo de los años en sus agendas políticas: igualdad de género, inserción de los inmigrantes, comunión del Estado con los pueblos originarios, la emergencia climática, etc.
   En segundo lugar, las generalizaciones sin justificación son herramientas necesarias en su discurso para atacar la ideología opuesta. Algunos ejemplos son las declaraciones que da sobre la ideología de género: “en sus versiones más extremas la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil”, “Son pedófilos”. Con estas declaraciones encasilla a quienes aboguen por la igualdad de género de una manera radical directamente de pedofilia. No existe en esta declaración ningún dato que respalde tal sentencia. Estudiosos del tema afirman que no existe una relación entre la pedofilia y la
homosexualidad o entre la pedofilia y la disforia de género. Otras generalizaciones están destinadas a las “hordas de inmigrantes” que “abusan, violan o matan a ciudadanos europeos”. Como punto de partida, “horda” hace alusión al salvajismo. El inmigrante no sólo es una persona que atenta contra la “civilización”, que atenta contra el orden de una comunidad, sino que también es, sin lugar a duda, un delincuente.

     Existe muchísimo léxico que Milei elige para desacreditar a la ideología opositora. Son múltiples los adjetivos calificativos que usa. Para dar algunos
ejemplos, dice que el wokismo una ideología aberrante. También usa expresiones descalificadoras como que es “un cáncer que hay que extirpar”, “una gran epidemia”, en fin, no es casual que este término despectivo aparezca repetido varias veces en un discurso presidencial frente a una audiencia en un Foro Mundial. Así mismo, llama: “siniestro” al ecologismo, “aberrante” al Estado, “nefasta” a la ideología de género.

   Otra estrategia que usa en repetidas ocasiones el Presidente es comparar al grupo exógeno con otros grupos. Por ejemplo, cuando expresa que el wokismo es un “régimen de pensamiento único” comparándolo con autoritarismos de corte socialista. El "régimen de pensamiento único" se refiere a una ideología cerrada que busca establecer una única forma de interpretar la realidad, limitando la diversidad de opiniones en el ámbito social y político. Este concepto implica que tanto la opinión pública como las narrativas oficiales se alineen con una visión dominante, lo que puede llevar a la censura de pensamientos alternativos y a la homogeneización de las ideas en la sociedad. Esta comparación se refuerza cuando habla de “autoridades europeas bastantes rojitas”: El comunismo y los partidos de izquierda, llamados “los rojos” por Milei, se asocia al devenir de la lucha de clases.
Por otro lado, no solo existen datos históricos y numéricos que el Presidente de la Nación utiliza para dar credibilidad y enfatizar la objetividad de sus dichos, si no también citas de autoridad; esto ayuda a argumentar su postura. Al principio de la entrevista habla de datos del PBI antes de “la gran epidemia” haciendo algunas comparaciones con la actualidad y adjudicando al progresismo la responsabilidad de una mala redistribución de las riquezas. Con respecto a las citas de autoridad, por ejemplo, cita a Churchill (líder occidental responsable del mayor genocidio del siglo XX en la India)esto da cuenta de que el liberalismo no es un modelo económico nuevo o del futuro sino más bien un cúmulo de ideas sumamente cuestionables que tuvieron peso político en el pasado y por las que se sigue pagando las consecuencias.
La victimización es recurrente en el discurso, para esto, exagera, supone y adelanta respuestas de la oposición y ridiculiza algunos escenarios. Algunas de las exageraciones que presenta tienen que ver con ideas tales como el “suicidio colectivo” del que habla cuando comenta sobre las inmigraciones masivas, otras exageraciones tienen una victimización más directa ya que se usa la primera persona, tanto del plural como del singular, cuando formula que toda persona de ideologías opuestas “intenta desacreditar a quienes cuestionen estas cosas, primero etiquetándonos para luego censurarnos”. A su vez, adelanta o supone respuestas de la oposición con una fórmula verbal mostrando la victimización con una supuesta discriminación hacia sectores sociales criticados o cuestionados por el progresismo: “si sos hombre debes ser misógino” o “ si sos heterosexual debes ser heteronormativo, homofóbico o transfóbico”, tambien se adelanta cuando dice que sólo por ser como es un libertario “es tildado de racista, xenófobo o nazi”. Por otra parte, caracteriza al victimario (la casta, ellos) y a las víctimas (nosotros, los que pagan impuestos) cuando habla de los “sectores que viven de los impuestos que pagan los que trabajan”.
   Por último, pero no menos importante, se analizan las enumeraciones y repeticiones a lo largo de todo el discurso que dan cuenta del carácter caótico en sus ideas. El discurso presenta una repetición de conceptos clave que enfatiza la crítica hacia lo que el Presidente considera como ideologías destructivas que amenazan a “Occidente” y a la “libertad”, teniendo
en cuenta que cuando habla de occidente se refiere a pocos países de Europa, a EE.UU. y Argentina sin incluir por ejemplo Oceanía o África y que el término libertad tiene connotación ligada a la libertad individual y derechos negativos muy restringidos como la propiedad. El discurso exhibe una fuerte repetición de conceptos que pone de relieve la “preocupación” (una preocupación que se tiñe de ironías y afirmaciones misóginas escondidas) del orador sobre el
wokismo y su influencia negativa en varios aspectos de la sociedad, incluidas la ecología, los derechos de género y la inmigración. La reiteración de términos como "Estado", "igualdad" y "aborto" contribuye a enfatizar la crítica hacia ciertas políticas y ideologías contemporáneas.
  La enumeración de conceptos se presenta de forma caótica cuando el orador aborda una serie de temas relacionados, desde el cambio climático hasta la ideología de género y la inmigración, mencionando casos específicos o ejemplos que buscan ilustrar condenas morales y éticas. Esto tiende a crear un sentido de urgencia y alarma sobre los efectos nocivos percibidos de estas
ideologías.


  El análisis crítico del discurso de Javier Milei en el Foro Económico Mundial revela cómo su retórica se inscribe dentro de una tendencia global hacia el conservadurismo, utilizando estrategias discursivas que polarizan ideológicamente a la sociedad. A través de un léxico seleccionado, Milei construye un "nosotros" frente a un "ellos", donde el desdén
hacia corrientes progresistas y sus logros es evidente. Este discurso no solo busca deslegitimar demandas sociales históricas de minorías, como los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTBIQ+, sino que también desacredita avances científicos y académicos, relegando la
experiencia y el conocimiento a meros instrumentos de su ideología.
Además, el uso repetido de términos despectivos y comparaciones con regímenes autoritarios pone de manifiesto una estrategia de demonización que refuerza una identidad colectiva en torno a un conservadurismo radical. Al presentar su visión como la única viable para el futuro, Milei no solo alimenta la polarización, sino que también aísla a su audiencia de conceptos e ideas más complejas como los múltiples factores por lo cuales el Estado podría llegar a necesitar una reducción de sus funciones (de acuerdo a lo que dicta su ideología). Todo sereduce histórica y socialmente a que: porque el Estado atiende necesidades de colectivos particulares ya no merece su existencia. 

 

Catalina Appendino